Super Kids On line

Para los niños y los no tan niños

Menos juguetes, ¿más imaginación?

Los juguetes no son simplemente cosas con las que jugar. Los juguetes ayudan a formar el futuro de nuestros hijos. Ellos enseñan a nuestros hijos sobre el mundo y sobre sí mismos, envían mensajes y comunican valores. Y por eso los padres que son sabios se preguntan cuantos juguetes deberían tener los niños.

Aunque la mayoría de las habitaciones de niños y cuartos de juego están llenas hasta el techo con juguetes, cada vez más padres empiezan a limitar el número de juguetes que sus hijos tienen para jugar.

Menos juguetes, ¿más imaginación?

Hay que entender que un menor número de juguetes, en realidad, beneficia a los niños a largo plazo. ¿Por qué?

Los niños aprenden a ser más creativos.

Demasiados juguetes impiden a los niños que desarrollen plenamente el don de la imaginación. Si le quitas los juguetes a un niño, inicialmente el aburrimiento se hará patente, pero pronto comenzará a utilizar su entorno para inventarse juegos y usar la imaginación para crear algo con lo que divertirse.

Los niños desarrollan un tiempo de atención más duradero.

Cuando introduces demasiados juguetes en la vida de un niño, su capacidad de atención comenzara a resentirse. Rara vez aprenden a apreciar plenamente el juguete que tienen delante cuando hay un sinfín de opciones más en el cajón detrás de ellos.

Los niños establecen mejores habilidades sociales.

Los niños con menos juguetes aprenden a desarrollar relaciones interpersonales con otros niños y adultos. Aprenden el toma y daca de una buena conversación. Y los estudios han atribuido las amistades de la infancia a una mayor posibilidad de éxito académico y éxito en las situaciones sociales en la edad adulta.

Los niños aprenden a tomar un mayor cuidado de las cosas.

Cuando los niños tienen demasiados juguetes, no tienen mucho cuidado con ellos. No van a aprender a valorar su valor si siempre tienen un reemplazo a mano. Si tienes un niño que rompe continuamente sus juguetes, quítaselos todos durante un tiempo, ya verás como aprende rápidamente a tener más cuidado y a tratarlos mejor.

Los niños desarrollan un mayor amor por la lectura, la escritura y el arte.

La falta de juguetes les permite explorar otras posibilidades, como los libros, la música y la pintura. Y poco a poco irá transformándose en un amor profundo por estas artes. Eso le ayudará a apreciar mejor la belleza, la emoción y la comunicación en su mundo.

Los niños se vuelven más ingeniosos.

En la educación, a los estudiantes no sólo se les da la respuesta a un problema; se les da las herramientas para encontrar la respuesta ellos mismos. En el entretenimiento y el juego, se puede aplicar el mismo principio. Menos juguetes hacen que los niños tengan que resolver un problema única y exclusivamente con los materiales que tienen a mano. Y el ingenio es un regalo con un potencial ilimitado.

Los niños discutirán menos entre sí.

Esto puede parecer contrario a lo que parece. Muchos padres creen que si hay más juguetes se producen menos peleas, porque hay más opciones disponibles para jugar. Sin embargo, ocurre lo contrario con demasiada frecuencia. Los hermanos discuten sobre juguetes. Y cada vez que se introduce un nuevo juguete, les da una razón más para establecer su "territorio" entre los demás. Por otro lado, los hermanos con menos juguetes se ven obligados a compartir, colaborar y trabajar juntos.

Los niños aprenden la perseverancia.

Los niños que tienen demasiados juguetes se dan por vencidos demasiado rápido. Si tienen un juguete que no pueden entender, rápidamente será desechado por otro más fácil. Los niños con menos juguetes aprenden la perseverancia, la paciencia y la determinación.

Los niños se vuelven menos egoísta.

Los niños que reciben todo lo que quieren, creen que pueden tener todo lo que quieren. Esta actitud conducirá rápidamente a un estilo de vida poco saludable (y impropia).

Los niños descubren más la naturaleza.

Los niños que no cuentan con un sótano lleno de juguetes, son más receptivos a jugar al aire libre y desarrollar un profundo aprecio por la naturaleza. También son más propensos a estar involucrados en el ejercicio físico, que da lugar a cuerpos más sanos y más felices.

Los niños aprenden a encontrar satisfacción fuera de la tienda de juguetes.

La verdadera alegría, y la alegría nunca se pueden encontrar en los pasillos de una tienda de juguetes. Tienen que salir afuera a buscarla, a hacer amigos, a reír, a saltar, a cantar... y si se quedan en casa jugando, nunca la van a conocer.

Los niños viven en un hogar más ordenado y limpio.

Si tienes niños, sabrás que los juguetes pueden ocupar toda la casa. Si hay menos juguetes, habrá menos desorden y un cuarto más limpio y con más espacio.

Yo no soy un anti-juguete. Estoy a favor de los niños.